jueves, 22 de marzo de 2007

Vidaluz Meneses (1944 - 2016)



Nacida en Matagalpa, inicia con la obra Llama guardada, en 1975 que es una celebración de la intimidad de la mujer, y a la vez un reclamo de participación en la vida cotidiana y sus desafíos, no sólo la vida doméstica. Otro de sus libros es Llama en el aire, una antología de sus poemas escritos desde 1974 hasta 1990.

Apareció en el ámbito literario como poetisa del grupo Presencia, de Diriamba, en aquel entonces Vida Luz se firmaba con el seudónimo Vime.

Esta poeta y activista cívica, nacida en Matagalpa en 1944, no tuvo un despertar literario súbito sino paulatino. Recuerda que su interés por la escritura surgió mientras estudiaba en el Colegio Ramona Rizo, regido por doña Lucidia Mantilla (1916-1995), lideresa conservadora, gran oradora y amante de la literatura. “Ella nos estimulaba a las alumnas a escribir composiciones literarias.

Luego, de 14 años llegué a vivir a Managua; en ese tiempo se acostumbraba formar academias para promover la creación literaria y entonces, la del Colegio La Asunción llevaba el nombre de Azarías H. Pallais (1885-1954) y teníamos intercambio con los grupos de otros colegios. Así fui conociendo a otros muchachos y muchachas que escribían…

Es oportuno mencionar que en Nicaragua ha habido una tradición muy hermosa de que los escritores mayores estimulen a los menores, trasladen el oficio, los guíen, etcétera. En eso desempeñó un papel importantísimo Pablo Antonio Cuadra. Varias mujeres que surgieron como escritoras en los 60 y 70 deben, en gran parte el estímulo y la divulgación de nuestra poesía a Pablo Antonio.

Los padres de Vidaluz, Vida Robleto Valle y el general Edmundo Meneses Cantarero, no trataron de convencer a la joven que dejara la poesía. “Recuerdo que mi papá me leía La cabeza del rabí, de Rubén Darío (1867-1916) que a él le gustaba mucho, y a mi mamá también le agradaba la lectura; además, ella proviene de la misma familia de Darío, mi bisabuela se llamaba Josefa Somoza Sarmiento y me entronca con dos apellidos por distintas razones célebres en Nicaragua”.

De la generación de sus tutores, en especial Ernesto Cardenal, y de todos los poetas nicaragüenses, aprendió y asumió el “compromiso con su realidad”: “Los poetas siempre han desempeñado el papel de profetas. Por un lado, han denunciado la injusticia, casi no hay ninguno que no se haya comprometido con el cambio y la transformación social de nuestro pueblo, y por otro lado, han anunciado la buena nueva”.

Desde la publicación en 1975 de su primer poemario, Llama guardada, la obra de Vidaluz Meneses coincide con una época de profundos cambios políticos, sociales y culturales en la Nicaragua de las últimas tres décadas, que incluyen así mismo un esfuerzo revisionista en lo que a la mujer y su papel en esa sociedad se refiere.

La poesía de Vidaluz Meneses, de una forma y lenguaje de exquisita perfección es también, en gran parte, un interrogante: ¿qué es ser mujer? Un número importante de sus poemas constituye una indagación, en poesía, sobre la tensión que la mujer experimenta ante los imperativos que le impone la sociedad. Con respecto a la disyuntiva que existe entre sociedad y autorepresentación por parte de la mujer escritora, la poeta misma ha dicho lo siguiente en un estudio titulado “La mujer nicaraguense en el arte y la cultura”.
Vida Luz Meneses sigue cosechando éxitos como mujer que lucha por el desarrollo de su país y como poeta. No se da por vencida y siempre encuentra razones para vivir, “continúo encontrando causas por las cuales luchar y vivir, me enorgullecen mis hijas y mis amigas, mujeres crecidas, extraordinarias y me enternecen mis hijos y los amigos varones que tratan de crecer aun contra sus propios intereses y de transformar la realidad para construir un mundo para todos (as)”.

Falleció el 27 de julio del 2016.