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martes, 20 de marzo de 2007

Salomón De la Selva (1893-1959)


Nació en León en 1893. Desde los 13 años se fue de Nicaragua a estudiar a Estados Unidos. Estuvo en reconocidas universidades como Williams College y la Universidad de Cornell, esto le permitió formarse como un poeta de dos lenguas y dos culturas.

Escribió para prestigiosas revistas de los Estados Unidos como "Poetry", de Chicago, y tuvo amistad con reconocidos escritores de ese país. También se relacionó con círculos socialistas de Nueva York, y algunas de sus obras están referidas a este tema.

Algunos de los poemas que escribió son: Tropical Town and Other Poems, publicado en Nueva York en 1918, que refleja su nostalgia por Nicaragua.

También escribió El soldado desconocido, con ilustraciones de Diego Rivera.,publicado en México en 1922, el cual es uno de los libros más apreciados de su obra. Este libro habla de sus experiencias como soldado en Europa. Peleó en la Primera Guerra Mundial al servicio del rey de Inglaterra y su experiencia de esta guerra fue el tema de su segundo libro de versos, esta vez en español: El soldado desconocido, publicado en México en 1922.

Es el primero que realiza una poesía ya propiamente moderna, vanguardista en México, el Caribe y América Central. Es un poeta nuevo de cuerpo entero y con un origen distinto al de sus contemporáneos. Trae las dos poesías americanas en su mano o en su lengua: el modernismo hispanoamericano y la new american poetry, el imaginismo.

Formó parte de varias antologías norteamericanas publicadas en EE.UU. durante los años veinte --por ejemplo, The Book of American Poetry compilada por Edwin Markham-- donde figuró como uno de los poetas más valiosos de la nueva generación estadounidense.

Él es de la otra vanguardia, la de los hombres comunes y corrientes y no la de los magos y pequeños dioses. Su vanguardismo es otro, de raíz y desarrollo americano, paralelo al que tuvo modelos europeos y cultivo americano. Aún más, De la Selva inauguró al menos un ismo, el neopopularismo, antes que los españoles.

De aquí que localizar a De la Selva como simple precursor del Movimiento de Vanguardia de Nicaragua, ni siquiera de la modernidad, sea limitante y equívoco. No cabe duda que en el contexto nicaragüense es precursor de la novedad que años más tarde vendrá a realizar la Vanguardia; pero, en el continente, no, porque precursor es el que precede, y De la Selva es uno de los que preside la modernidad. Él continúa conscientemente la empresa constructora de una modernidad, que había iniciado el modernismo hispanoamericano.

Viajando desde su juventud y radicando temporalmente en los Estados Unidos, Europa, México, Centroamérica o el Caribe, De la Selva carecía de incidencia alguna en el proceso literario de Nicaragua. Y cuando residió en su patria (1925-1929), prefirió dedicarse al activismo sindical de tendencia laborista y después al periodismo sandinista y antintervencionista, manteniéndose distante del grupo juvenil vanguardista, que ya tenía resonancia en el país.

Mariano Fiallos Gil resume magistralmente, en un solo párrafo, la vida de Salomón: “Fue soldado, conspirador, periodista, seductor de mujeres, seminarista frustrado, patriota, americanista, antiyankista, amante de lo pagano y devoto católico, político y erudito, viajero y sedentario, en fin, una rica vida”.

Pablo Antonio Cuadra, en el discurso que pronunció en los funerales de Salomón, dijo que éste, siguiendo al Maestro Rubén, “produjo el más hermoso circuito de la poesía americana, al hacer saltar la chispa de la belleza uniendo la corriente griega y la corriente india a través del verbo español”.

Fue embajador de Nicaragua en París, donde murió en 1959.

Agunas de sus obras fueron:
Evocación de Horacio, escrita en 1949
La ilustre familia, en 1954
Canto a la Independencia Nacional de México, en 1955
Evocación de Píndaro, en 1957
Acolmixtli y Nezahuatlcóyotl, en 1958.

LA BALA
La bala que me hiera
será bala con alma.
El alma de esa bala
será como sería
la canción de una rosa
si las flores cantara
no el olor de un topacio
si las piedras olieran,
o la piel de una música
si nos fuese posible
tocar a las canciones
desnudas con las manos.
Si me hiere el cerebro
me dirá: yo buscaba
sondear tu pensamiento.
Y si me hiere el pecho
me dirá: (Yo quería
decirte que te quiero!

NOTICIAS DE NICARAGUA
Puesto que Nicaragua entró en guerra,
lo justo es que el Obispo diga misas
por el triunfo de las armas aliadas.
En las tertulias y en las barberías
se malgasta saliva
defendiendo "la causa".
Ya no pueden los periódicos
con los sonetos a Bélgica
y las odas a Francia.
Pero cuando supieron
que venía a la guerra yo,
nicaragüense,
a pelear por Nicaragua,
los beatos,
y los discutidores en público,
y los hacedores de versos,
convinieron en que yo estaba loco.